Diciembre

Las fiestas ya no son como antes. Hablando con amigos me detuve a pensar en esta época, días complicados para muchos. Suele ser el momento de cada año en el que vemos para atrás y lo que logramos, o lo que no. ¡Y ese es uno de los problemas! Todo aquello que no hicimos, lo que erramos y lo que no alcanzamos ni dando los más desesperados manotazos. Todas las malas sorpresas que nos dio la vida durante el año, las relaciones que se estropearon. La gente que desapareció de nuestro radar emocional, el daño al que fuimos expuestos, o los que provocamos nosotros. Tantas cosas nos hacen exclamar "¡Las fiestas ya no son lo que eran!" o "¡Cuando era niño sí que eran fiestas felices!", en muchos casos porque al ser niños se esperaban con ansias los juegos entre primos, aún con aquellos que no veíamos en todo el año. ¡Y los juguetes! La intriga por saber si ya llegaba el momento de abrir los regalos, y por saber si eran los que esperábamos, los que habíamos pedido o deseábamos hacía tanto.


La inocencia, esa tan linda, que muchas veces no nos dejaba cosas que pasaban. Esa misma que todavía está un poco presente adentro nuestro, y no nos damos cuenta.Diciembre siempre fue igual. Siempre faltaba alguien en la mesa, alguien no podía viajar para reunirse, o ese familiar que ya había partido al cielo. Siempre faltó alguno que estaba molesto, que se había ofendido con otro, o simplemente guardaba un rencor. Desde el comienzo de los tiempos faltó un poco de perdón, un poco de amor, pero no lo veíamos, y no lo recordamos.Y realmente debo reconocer que de niña disfrute muchas navidades en familia, y miles de veces estaban todos presentes, para mi lo estaban, no había discordias e intentaban estar unidos. Pero recuerdo también, que mis tíos no tenían a sus abuelos, que alguno quizás tampoco tenía a sus padres. No puedo ver en mi memoria como estaban económicamente cada uno, si todos mis primos recibían lo que querían. Sé que al pasar un hermoso festejo en casa de mis abuelos paternos, del otro lado había una abuela materna esperándonos. Y más primos, y tíos. Ahora veo que las fiestas no son tan diferentes, más que nada vamos cambiando nosotros, nuestros intereses. Quizás si sentía que alguna tía hacia diferencia entre sobrinos, o si no me regalaban un juguete porque era la mayor, sentía una pequeña incomodidad, o tristeza, era niña! Veía lo que estaba a mi alcance, aunque percibiera cosas, solo disponía de lo que se me informaba.¿Te has dado cuenta que al crecer ya no te importa mucho cuál es el regalo en el árbol? Estos días tu resumen del año y lo que esperas para estas fiestas es muy diferente. Has crecido, has cambiado. Y ahora eres tú quien debe participar de la organización de la juntada familiar, y ves los problemas. Esa tía que no habla a tu madre, ese abuelo que reunía a todos y ya no está, tu abuela que te llenaba de elogios, ¡para ella siempre eras suficiente! Tal vez los que faltan son tu mamá o papá, han partido, o un divorcio rompió esa parte de la familia. Hoy puedes ver la economía más claro que nunca, y sabes qué obsequios puedes comprar o todo lo que no puedes. Hoy te duelen otras cosas.Antes les dolía a nuestros padres, los dolores de cabeza a la hora de organizar, de unir a todos o hacer las compras.¿Notaste que en algunas cenas asiste ese familiar que te cuestiona la vida?, "¿Para cuándo la novia?" , o el novio, "¿ustedes cuándo se casan?", "¿y el bebé para cuándo?", "¡tienes que buscarle el hermanito!" parece que siempre tiene algo para decirte, y normalmente eso te incomoda. Cuando eramos chicos esas cosas no pasaban. No a nosotros. Pero si buscas bien en los recuerdos, le pasaba a esa tía que disfrutaba su juventud sin pareja, o a ese matrimonio de la familia que aún no tenían hijos, o no podía. Diciembre siempre fue igual. Siempre el mismo, con los adultos enfocándose en las cosas equivocadas. En hurgar en la vida del otro, en discutir, en todo lo que los frustró en el año.Diciembre debería servir de excusa para demostrarnos amor, para estar unidos, para comprobar que de verdad la familia es lo más importante. Debería ser útil para disfrutar las fiestas y valorar sus verdaderos significados aunque la mesa esté un poco vacía, porque los que estamos seguimos acá, todavía podemos abrazar, podemos regalar una sonrisa y ser parte de algo, pertenecer a un grupo de gente que decide unirse más allá de los lazos de sangre. Así debería ser.



Tendríamos que crear un lugar, un momento, al cual cada integrante de la familia pudiera regresar cuando se sienta cansado, cuando el mundo lo ataque, y cuando alguien de allá afuera lo dañe, o un sueño se le estanque. Todos necesitamos un lugar donde nos abracen, y nos animen a volver a intentarlo, donde disfruten nuestros logros y brinden de corazón.Qué tal si ahora, que hemos crecido, que vemos las partes desiertas de este mes, de la época festiva, nos proponemos que sea diferente para ya no sentir eso. Y que nosotros, y los que este año son niños, cada diciembre podamos ver que nuestras ilusiones no se rompen, porque están enfocadas en lo que importa, en lo que sigue estando, en lo que amaban los que ya no están. La paz, la unión, la familia, el amor, que es el vínculo más perfecto que podemos construir. Ese sobrepasa todos los problemas, vence las distancias, y consuela las pérdidas, hace lo que realmente lleva por nombre FAMILIA. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario