TIEMPO


Para los sueños no hay un techo, pueden ir más allá del cielo.


Ciertos instantes en la vida, nos exigen describir los deseos en una palabra.

El comienzo de una etapa, por ejemplo, nos trae un sin fin de dudas y preguntas, pero también anhelos, planes. Nos abre la mente, y el corazón hacia un un mundo interminable de sueños.

Sueños tan altos, a veces, tan lejanos, tan grandes. Tanto.

Pero por instantes también encontramos finales, cierres.

Se nos exigen algún que otro adiós, recalcular una nueva ruta.

Hace tiempo que yo te dejé partir. Todos lo hacemos algún día. Dejamos ir a alguien.

Soltar, que todo lo vivido se escape en un segundo.

Pero no se olvida del todo, porque te forma, todo eso que has vivido, es en parte lo que hoy eres.

Una porción de mí es quizás lo que sentí, lo que pensé.

Una parte es eso que tenía cuando aún no te soltaba.

Quizás.

Lo he pensado, muy pocas veces. ¿Sería mejor borrar lo pasado?

Me he respondido que no. Cada detalle de mi vida me compone. Errores y aciertos, aprender de todo ello.

Soy perfecta en mi terrible imperfección. Y cada cosa me ha enseñado que los límites no siempre significan lo mismo.

Para los sueños no hay un techo, van más allá del cielo.

Para el vivir, los límites son buenos, son una señal de que todo tiene un orden.

Exigen que uno decida, que te animes, o que frenes algo que podría desmembrar tu alma.

Ciertos momentos nos exigen describir los deseos. No importa si nos tocó un comienzo, o el cierre de una historia, todo parece ponerle alas a nuestra imaginación.

Aún cuando te has sentido devastado, puedo asegurarte, tu mente a tenido alas.

Hace tiempo que dije adiós, a muchas cosas, también a tí.

Solté. Dejé partir lo que no me permitía avanzar.

Decidí crecer. Y me invadieron más de mil deseos, tantos sueños.

Tiempo. El más gigante anhelo, eso quiero.

Para mi, para el mundo, también para tu vida.

¿Qué es el tiempo sino, muchas veces, todo?


Que tengas tiempo.

Que no escape de tus manos, ni de las mías.


El tiempo que precises para realizar tus deseos, para encaminar los sueños que aún están en tu corazón.

Que logres alcanzar muchos cierres. Eso es bueno, te regala crecer, despegar.

Soltar. Y volvemos a crecer. No sólo tú, sino todos, cada uno en su ruta, aunque el tiempo nos indique que debemos recalcular el camino.

Lo he pensado, ¿sería mejor borrar el pasado?

No.

Descubrí en un momento de calma, que desear tiempo lo es todo, son todos los sueños juntos.

Es la posibilidad infinita de soñar, de luchar, de conseguir los sueños.

Recuerdo a todas las personas que tuve que soltar.

Muchas veces amé y otras, seguí amando, por eso les deseo todo.

Que lo tengan todo, que cada quien encuentre su rumbo.

Aún hay tiempo. 


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